Página 68 - Revista No. 20

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asta el siglo
xviii
, los escolásticos postulaban la exis-
tencia de los “seres vivos” los cuales poseían una
entidad mágica llamada alma, que les infundía la
vida. El alma resultaba ser invisible e intangible y capaz
de desprenderse del cuerpo al morir. Nunca se especificó
exactamente en qué parte del cuerpo se alojaba el alma
ni tampoco de qué manera estaba adherida. Los “seres vi-
vos” estarían constituidos por “materia viva” gracias a di-
cha alma, lo cual los diferenciaba claramente de la mate-
ria “inanimada”. El origen y la composición del alma eran
completamente obscuros, pero los teólogos aprovecharon
para infundirle un origen divino. Ahora sabemos que en la
personalidad de todos los individuos existe un componente
llamado arqueopsíquico o Niño (con mayúscula para di-
ferenciarlo del verdadero niño) que posee un pensamien-
to mágico. Otro componente de la personalidad es el lla-
mado Neopsíquico o Adulto, el cual es pragmático, lógico
y temporal. (Véase el año5 vol. 6 –noviembre 2006– de
la revista
Mixcoac,
pags. 4-10). Ambas formas del pensa-
miento persisten durante toda la vida del individuo y de ahí
que muchas personas adultas se inclinen fácilmente por un
pensamiento mágico. El asunto es que los seres vivos, más
correctamente llamados organismos, están hechos de molé-
¿Qué es la vida?
culas no vivas. Estas moléculas, al ser aisladas y examinadas
individualmente, se comportan conforme a todas las leyes
conocidas de la física y la química, que a su vez se aplican
también a la materia inanimada. Sin embargo, los organis-
mos vivos poseen atributos extraordinarios que no muestra
la materia inanimada.
En este sentido, el primer gran avance de la ciencia se dio
en el siglo
xviii
con los llamados postulados de John Dalton
(1766-1844), a los cuales contribuyeron Joseph Priestley
(1733-1804), Alphonse Lavoisier (1743-1794) y otros.
1. Toda la materia está compuesta por átomos.
2. Los átomos de un elemento son todos iguales entre sí.
3. Los elementos pueden combinarse pero sin perder su
individualidad.
4. Al combinarse los elementos, siempre lo hacen en razón
de números enteros i.e.1:1, 2:1, 3:2, etc.
Toda la materia del cosmos estaría integrada de esta forma
y actualmente conocemos unos 108 elementos de los cuales
Daniel M. Nieto Jara